Editorial de El Comercio: "La revocatoria se convertirá en un instrumento más de la guerra política entre los partidos"

El editorial del diario El Comercio sostiene que una revocatoria a la alcaldesa de Lima, Susana Villarn, no debera ser presentada sobre la base de impresiones sin sustento, sino ante la evidencia de casos de corrupcin u otros aspectos graves en una gestin. Adems, sugiere que si se utiliza a la ligera, "la institucin se convertir en un instrumento ms de la guerra poltica entre los partidos".

Adems, revela que la alcaldesa Villarn ha hecho en su primer ao ms de lo que hizo el ex alcalde Luis Castaeda. Pero, sin embargo, tambin ha tenido fallas en la gestin que le estn costando su popularidad.

Lea aqu el editorial completo de el diario El Comercio, 'La revocacin: arma de doble filo':

Se cuenta que cuando Benjamin Franklin sali de la ltima reunin de la Convencin Americana le preguntaron si la forma de gobierno que tendra el nuevo pas sera o no la de una repblica. Franklin contest: Si es que pueden mantenerla. Adverta as el genio americano sobre cmo la responsabilidad es la otra cara de la libertad y cmo cuando la segunda se ejerce sin la primera, se autodestruye.

El avance del proceso por llamar a la revocacin de la alcaldesa Villarn nos recuerda las palabras de Franklin. La revocacin es una libertad ciudadana consagrada en la ley, eso est claro. Pero no lo est tanto que revocar a Villarn sea un uso responsable de ese derecho.

La revocacin no es un arma ligera para usar al gusto. No debera emplearse en base a sensaciones o impresiones hechas al vuelo. Bsicamente por una razn: si el uso de la revocacin no se sustenta en ineptitud gruesa o corrupcin flagrante y se emplea, por tanto, para justificar revocaciones en razones que caen dentro de lo discutible, la institucin se convertir en un instrumento ms de la guerra poltica entre los partidos. Si eso pasa, no habr regin ni municipio del pas que pueda encontrar esa estabilidad sin la que ningn avance es concretable. No olvidemos que los nmeros exigidos para llamar a un proceso de revocacin son lo suficientemente bajos como para que los perdedores de cada eleccin lo utilicen contra el ganador. Los sectores de la derecha que hoy promueven la revocacin porque Susana Villarn es de izquierda, deberan saber que estn inaugurando un uso de la institucin (relativamente nueva en el Per) que luego, sin duda, les ser aplicado a ellos cuando estn en el poder.

Decimos que hay un sustrato ideolgico en la campaa por revocar a la seora Villarn porque su pretendida base fctica (que es una inepta absoluta, que no ha hecho nada durante su primer ao de gobierno) no es tal. Sin que lo hecho impresione, desde el punto de vista del presupuesto de inversin del que dispone la Alcalda de Lima, Susana Villarn ha ejecutado ms que el seor Castaeda en su primer ao. Ha creado los corredores viales de las avenidas Abancay y Tpac Amaru. Ha duplicado el Serenazgo y puesto videovigilancia en el Centro de Lima, el Rmac y Barrios Altos. Ha rehabilitado varios kilmetros de la Panamericana (Norte y Sur). Ha diseado el Sistema Integrado de Transportes. Y podramos seguir con los ejemplos.

Que quede claro que con nada de esto queremos implicar que la seora Villarn no tiene severos problemas de gestin o que, como engaan algunos de sus seguidores, su alta desaprobacin en los sectores populares es fruto de los ataques constantes de un sector de la prensa. Pese a los logros mencionados, su alcalda s ha dado varias muestras de ineficiencia, coronadas por el penoso espectculo de La Herradura,donde haba asegurado que no sucedera lo de la arena frente a las voces que se lo advirtieron pblica y explcitamente.

Susana Villarn tiene, adems, pese a su proclamada gran conciencia social, un severo problema de sintona con las necesidades y voluntades de los sectores populares de su capital. Se dedic los primeros seis meses de su mandato a ejercer de fiscal de un ex alcalde extremadamente popular y actu largamente tambin como si su responsabilidad fuese unaONGy no una ciudad. Su campaa sobre un tema que nada tena que ver con la alcalda borde el absurdo cuando se puso a lavar papas en la Plaza de Armas mientras la poblacin la quera haciendo ms escaleras y lo mismo sucedi cuando propuso una ciclova interdistrital de 300 km como alternativa al problema del transporte en Lima. Cunto le simplifica la vida a un poblador de Villa El Salvador pedalear todos los das hasta su trabajo en San Miguel?

Tampoco nos contamos entre quienes presentan a la seora Villarn como una santa laica. Ha demostrado varias veces tener tantas maas polticas como el que ms. Por ejemplo, en las muchas veces que soslay la verdad durante la campaa y despus. Verbigracia, sobre sus bienes, dando luego una secuencia de explicaciones contradictorias. O sobre el insulto que s le lanz a Lourdes Flores. O diciendo que haba consultado con la Marina antes de hacer lo de La Herradura.

Nada de lo anterior, sin embargo, impide que veamos que no son tales los niveles de inoperatividad que se le imputan como para justificar una revocacin basada, en el caso de algunos, en impresiones no bien sustentadas y, en el de otros, en intereses ideolgicos; contribuyendo ambos a abrir las puertas de una cadena inacabable de revocaciones por venganzas polticas. Una cadena que nos negar toda oportunidad de juego poltico limpio y estabilidad. La seora Villarn fue elegida democrticamente, s ha hecho ya algunas cosas valiosas y merece una oportunidad que vaya ms all de un primer ao. Tenemos una repblica. Sepamos mantenerla.